‘Salvados’ repasa los abusos que sufre el consumidor en España

Las compañías telefónicas, la banca y las grandes empresas eléctricas. Estos son, por orden en número de reclamaciones, los tres sectores que más quejas reciben en España por parte de los consumidores. Así lo ha puesto de manifiesto este domingo ‘Salvados’ (La Sexta) en su capítulo ‘El cliente perfecto’.

“Somos de patalear, pero no denunciamos lo suficiente. No somos conscientes de muchos de los derecho que tenemos”, ha asegurado Rubén Sánchez, portavoz de FACUA, y ha matizado que puede que en España exista el cliente perfectopara estos grandes lobis, que conocen esta disposición del consumidor y “presionan” a los gobiernos para que así “miren para otro lado”.

“Somos de patalear, pero no denunciamos lo suficiente. No somos conscientes de muchos de los derecho que tenemos”

Jordi Évole ha visitado una de las plantas de telemárqueting que posee Telefónica en España, de la mano del director general de la empresa en Catalunya, Kim Faura, para comprobar si las compañías presionan a sus trabajadores y les inducen a cometer algunos abusos sobre losconsumidores.

MENOS TIEMPO, MÁS DINERO

Faura ha asegurado que no hay un máximo de tiempo para atender a los clientes y que, al menos en su empresa, no se pagan comisiones a los empleados que cumplen con estas directrices. Évole no tarda mucho en sonrojar a su acompañante y le pregunta por estas cuestiones a uno de los empleados. El trabajador asegura que tienen palabras “que deben evitar” al hablar con los clientes y que reciben pluses si las llamadas son inferiores a los seis minutos.

Los bancos son la otra gran estrella del partido. ‘Salvados’ ha entrevistado a Dolores Dacal, una ciudadana afectada por las pariticaciones preferentes, uno de los productos estrella de alto riesgo que los bancos han vendido en tiempos de bonanza y, en algunos casos, sin ofrecer toda la información necesaria. Dacal asegura que una directora de Caixa Nova les vendió el producto por teléfono y que, en el momento de firmar en la sucursal bancaria, ya tenían “todas las casillas marcadas”.

TEST DE IDONEIDAD

Este domcumento se trataba de un test de idoneidad. La Unión Europea obligaba a que los bancos lo ofrecieran a los clientes esta información al vender algunos productos de alto riesgo, como en el caso de las participaciones preferentes, según ha explicado Pau Monserrat, un exempleado del sector bancario. “El banco lo utiliza para defenderse y, en cambio, debería haberse utilizado como una garantía para que el cliente estuviera bien informado”, ha añadido antes de afirmar que el cilente “siempre está en la cola”.

Uno de los casos más escandalosos –ha indicado Monserrat– es el de las comisiones, que han subido de forma exponencial por la falta de liquidez que sufre el sector: “Tienen la libertad de aplicar las comisiones que crean oportunas, lo único que exige el Banco de España es que el cliente tiene que saberlo y, además, ser un servicio realmente prestado por la entidad. Son demasiado buen negocio para el banco”.

El exempleado indica que, ante comisiones desproporcionadas, los clientes deben quejarse y reclamar. Si no corresponden al servicio prestado, el Banco de España obligará al banco a devolver el dinero. “El problema es que solo retiran el servicio del cliente que pone la reclamación, al resto se lo sigue cobrando”, ha añadido Monserrat.

SIN LECTURA NO HAY FIRMA

Ana Collía, exdirectora general de Consumo del Gobierno Vasco, ha indicado las problemáticas con las que se topa la Dirección General de Consumo a la hora de imponer sanciones a las empresas: “Cuando se pone una multa, el importe no lo recoge Consumo, pero, en cambio, sí que le corresponde devolverlo de su presupuesto si debe devolver el importe a la empresa”. Según Collía esta situación hace que “corte las alas” a la hora de imponer grandes multas.

Pese a todo, Collía matiza que los consumidores también han tenido parte de culpa en esta situación, aunque siempre hayan sufrido una posición de desventaja. “Actuamos de una forma irresponsable. Cuando hacemos grandes contratos nos mostramos muy débiles y decimos que sí a todo. Si alguien no entiende lo que lee, que no lo firme”, ha sentenciado.

FUENTE: El Periódico de Catalunya

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