Consumidores vs Consumistas

Para la mayoría de la gente ambos términos significan lo mismo, pero en realidad reflejan dos paradigmas bien distintos sobre el consumo.

Consumir (del lat. consumere: gastar, destruir) es una necesidad. Tenemos que comprar comida, música, ropa, libros, utilizar los medios de transporte… El dinero se utiliza para comprar bienes y servicios que satisfacen nuestras necesidades y mejoran la calidad de vida.  Si bien esto es algo simple, todos sabemos que la subsistencia es difícil y, lamentablemente, hay mucha gente que pierde la perspectiva correcta de las cosas

Ayer paseando por el parque, esquivando botellas de cerveza, encontre a una niña de unos 7 años llorándole a su madre porque no le habia comprado el nuevo videojuego de pokemon. LLorando como no he visto llorar en un funeral, por no poder tener un vicio comeneuronas y destroza dedos. Es ironico que miles de niños sepan el nombre de cientos de pokemones (no se cuantos son) y desconozcan palabras como solidaridad, ayuda, amistad…

Pero no es culpa de esa pequeña niñita rubia… En esta sociedad, llena de revistas de famosos, de programas telebasura a horas en las que los niños aun ven la tele, de publicidad en carteles y farolas, se conduce a los niños como automatas al mayor Dios que la tierra haya conocido: el consumismo. Un problema que se arranca de nuestros ojos con revistas de famosos, con “Libertad Duradera” y Guerra en Irak, con deportes, con Nikes, con el nombre de alguien en mi ropa interior… Al fin y al cabo, como dijo Roberto Iniesta, “Nadie puede escaparse si todo es una prision”

Disponer de mayor riqueza.

Luego de la segunda guerra mundial, diversas causas motivaron una explosión del consumo de las familias. A menudo se habla de “sociedad de consumo” señalando el hecho que se da en las sociedades industriales avanzadas en las que las necesidades primarias son satisfechas en la mayor parte de la población y en donde una intensa publicidad propone nuevos bienes de consumo que incitan a un gasto continuo. Este fenómeno se distribuyó al mundo a través de la televisión, generando nuevas necesidades impensables hasta hace unos pocos años atrás, pero sin las posibilidades económicas en que se viven en aquellos países generando frustración y resentimiento.

El consumo derivó en una cuasi ideología, el consumismo. La expresión máxima de que la felicidad depende de la cantidad de bienes o servicios que podemos consumir, poniendo en el centro no al ser humano sino al dinero, las cosas, el lujo, la satisfacción de los caprichos, la moda, etc.

Las consecuencias no tardaron en aparecer: problemas ambientales, problemas de salud, problemas sociales, desempleo,y muchos otros generados por el consumo desenfrenado sin ética ni control.

En este estado de cosas, surge, anteponiéndole, un nuevo paradigma de consumo, denominado el CONSUMERISMO, donde el consumidor empieza a ser conciente de las consecuencias económicas y sociales del acto de consumir. Comienza a ver a la publicidad con ojo crítico sabiendo que no hay otra ética en la misma que la de crearnos necesidades muchas veces irracionales. Al final toma conciencia que cuando compra un producto, incentiva su producción, pero que también tiene el poder para negarse a comprarlo, cortando la cadena, e impidiendo ser cómplices de una situación de la que somos parte por el mero hecho de que otros la crearon.

Y en eso está CausaComún.   Buscando crear consumidores concientes y ciudadanos responsables, que sepan hacer valer sus derechos, pero que sean capaces de cumplir sus obligaciones consigo mismo, con sus familias, con la sociedad y con las generaciones futuras.

Ricardo M.  (CausaComún)

Posted in: Artículos

Post a Comment