Quién monitorea los aditivos alimentarios? (*)

Cerca de 10.000 químicos son agregados en los alimentos de los americanos con el fin de hacer que tengan mejor sabor o mejor apariencia, que sean más espesos, que se preserven mejor o, simplemente, para mejorarlos.  Esta es una cantidad increíble de productos químicos que son monitoreados por la FDA (Agencia encargada del control de alimentos y drogas en EUA).  ¿Cómo lo hacen?

El problema es que, como es de suponerse, no lo pueden hacer.  De acuerdo con los autores de un estudio publicado en JAMA Internal Medicine este mes, el departamento encarga de su control ni siquiera conoce cuál es el universo de los aditivos alimentarios en su totalidad.

Según leyes que datan de 1958 se define una categoría de aditivos denominados GRAS (Generally Regarded as Safe – Generalmente Considerados Seguros).  Esa categoría solo aplica al 43% de los 10000 aditivos que hoy se usan en la industria alimenticia.

MAS COBERTURA

Incluir un aditivo en un producto sin un permiso previo es el equivalente a un pase libre para la industria.  Originalmente, la lista incluía sustancias simples y comunes como vinagre, aceite o sal, pero desde entonces ha venido creciendo tanto en cantidad como en complejidad a través de los años. Actualmente incluye cosas como proteinas de papas aisladas y citrato de sodio ferroso, entre otros.

En resumen, la industria puede determinar que se agregue un cierto producto químico a los alimentos que producen, determinar por sí que el aditivo califica como GRAS (seguro), comenzar a usarlo y nunca notificar a la FDA.  Según lo investigadores estimas esto ha sucedido en unos 1000 casos.

Algunos compañias notifican a la FDA, a menudo, por razones de marketing.  De acuerdo al estudio mencionado, entre 1997 y 2012 se notificaron 451 nuevos aditivos que fueron publicados en el sitio web de la agencia.

Encontraron, además, que en cada caso los especialistas a cargo de determinar la inocuidad de los aditivos a emplearse estan fuertemente relacionados a la industria siendo sus empleados, o expertos contratados por ellas, o son directamente sus agentes.

“Se trata de un real conflicto de intereses” dice el autor Thomas G. Netner, director del proyecto de aditivos alimentarios de la Pew Charitable Trusts, organización que financió el referido estudio.

Lo que los investigadores no pudieron conocer fueron los casos en que estas incorporaciones de productos fueron malas decisiones.  A menudo, es imposible para ellos o para la misma FDA poder estar en conocimiento de estos errores, según dijo Neltner.  Incluso cuando este conocimiento llega a manos de la FDA no se publican esos conflictos de interés, según dice Maricel Maffini, coautora del estudio, y experta en aditivos alimentarios de Pew radicada en Washington: “Eso es lo que la FDA no puede evaluar”

Neltner afirma que no es que las compañias declaren descaradamente a un aditivo inseguro como seguro, sino que es más bien una “cuestión de escala”, una posibilidad estadística que termina siendo real frente a un consultor que no es demasiado riguroso o simplemente subestimando un atizbo de duda.

Durante los años cubiertos por el estudio, los investigadores encontraron sóolo un caso en el cual la agencia desattó algunos nudos, luego de que informaciones sobre serios daños y muertes entre personas jóvenes que consumieron sustancias alcohólicas con cafeina. La FDA envió cartas a cuatro compañías preguntando si habían realizado determinaciones de GRAS sobre el uso de la cafeina con esa combinación.

Nada pasó y los cuatro empresas “eliminaron la cafeina de esos productos” segun dicen los autores.

La  publicación del documento de la investigación fue acompañado por un mordaz comentario de Marion Nestle, una profesora en nutrición de la Universidad de Nueva York. “En este estado de cosas no deberñia importar si todos los aditivos alimentario son seguros a los niveles actuales de consumo.  Algunos no lo son” – escribió – “Unos pocos fueron considerados seguros hasta que se prohibieron o no se consideraron más dentro de la categoría de GRAS”

Las cosas pueden cambiar.  De hecho, en 1997 la FDA propuso nuevas reglas para definir los GRAS.  Trece años después, luego de un reporte de 2010 realizado por la “Govermen Accountability Office” critó el programa calificándolo de demasiado débil, la agencia gubernamental reabrió la recepción de comentarios.

Actualmente, un vocero de la FDA afirmó en un email que no podía predecir cuando llegará el momento de una regulación final pero aclaró que la “agencia planea emitir guías a la industria” para definir los criterios de los GRAS.

León Bruner, vice presidente senior de la Asociación de la Industria Manufacturera de Alimentos de Consumo defendió el programa GRAS como un “meticuloso y abarcador proceso” aunque agregó que puede ser mejorado.

“Asegurar la seguridad de nuestros productos y mantener la confianza de nuestros consumidores es el objetivo más simple e importante de nuestra industria” dijo en un email.

Mientras tanto, otro estudio hecho por Neltner y Maffini se publicó la semana pasada en otra publicación: Reproductive Toxicology.  Accedieron a la base de datos de la FDA y encontraron que alrededor del 80% de los aditivos alimentario la agencia no dispone de información relevante, incluyendo datos sobre toxicidad en relación a la cantidad a consumir

BON APPÉTIT!!

(*) Traducido libremente por CausaComún

AUTOR:  Sandy Bauers (Columnista del Inquirer)

FUENTE:  GreenSpace – THE INQUIRER

 

 

 

 

 

 

 

 

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